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Madrid me emborracha

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La Taberna del Arte

sábado, junio 27

En ocasiones nos ocurre que, por una u otra causa, nos encontramos dando vueltas buscando un lugar en el que poder tomarnos una cerveza. Son días en los que o bien no nos convence nada de lo que vemos o, simplemente, andamos andamos y andamos hasta que acabamos hasta las pelotas de nuestra propia indecisión y nos metemos en el primer antro que pillamos.
El local que paso a comentar ahora fue descubierto más o menos en estas circunstancias. Fue una de esas noches en las que, por nuestro afán investigador, llevábamos los deberes hechos de casa y teníamos apuntado en uno de mis cutre-mapas una X indicativa de grandes cervezas y gran comidaca que ingerir. Tras un viaje que nos dejó con las reservas de nuestro particular gasoil bajo mínimos, encontramos el lugar. Cual fue nuestra sorpresa cuando vimos que... todo estaba limpio. Lo que nuestros ojos veían no se correspondía con lo que uno espera encontrarse en un sitio que se supone destaca por sus enormes salchichas. El caso es que... bueno, además de limpio estaba muy lleno y decidimos arriesgarnos en otro lado.
No conocemos la zona de Cuatro Caminos demasiado, entendiendo por conocer "saber donde hay bares que estén bien", así que nos encomendamos a la Diosa Fortuna para acabar con nuestras gargantas en algún antro decente. Y así fue como encontramos La Taberna del Arte, ya que n.S., que, de los 3, es el que menos probabilidades tendría conduciendo de esquivar a algún pobre gato debido a su deteriorada, por los años y el alcohol, vista, fue quien atisbó la existencia de este, por otro parte, nada discreto rincón.

Lo cierto es que tuvimos muchas dudas acerca de si pasar o no...

La primera impresión no fue la mejor. ¿Nosotros en un sitio "torero"?, ver para creer. Antes de entrar lo primero que vimos es que esa noche había actuación flamenca, y al entrar un capote y el retrato de Camarón. Acojonante.

Ozú, que arte mi niño...

Bueno, pero nosotros no íbamos para deleitar nuestro sentido de la vista o del oído. Nosotros íbamos a lo que íbamos, a comer y beber. Con las cañas, siendo éstas de un precio estándar para lo que es Madrid, una más que decente tapa, si bien a la cuarta y última ronda ya no le acompañó nada. Y en lo que respecta a la carta de ingestas alimenticias, por un lado estaban las raciones, de suficiente variedad y de precio no abusivo, y por otra las tostas, que podéis ver en la foto:

Sí, a la camarera le hubiéramos hecho un favor... aunque no salga del todo bien en la foto...

Al final pedimos una tosta de gulas con ajitos (aunque yo quería la de buey...) y una ración de patatas ali-oli. La tosta 2.80 y las patatas no superaron los 5 euros. La tosta estaba cojonuda y daba de sobra para ser devorada por dos personas. Las ali-oli simplemente fueron las mejores que he probado en mi vida (en serio, estaban muy buenas, y en la mayoría de los sitios dan bastante asquete), con una abundante bandeja de patatas gajo bañadas por la suave pero sabrosa salsa blanquecina correspondiente. Desde luego, nos quedamos con ganas de seguir comprobando si el resto de platos ofertados merecían tanto la pena como lo que acabamos enguyendo.

En definitiva, salimos bastante satisfechos. Cuando nos quedaba poco para acabar fue cuando comenzó en el piso bajo la actuación que habíamos visto en el letrero de la entrada, por lo que si alguien que lea ésto es además fan de ese tipo de música, pues ya sabe dónde puede ir. Pero vaya, que no es nuestro caso, así que no entraré a valorar esa parte.


C/ María de Guzmán Nº8

Publicado por Dain en 23:16 2 comentarios  

Etiquetas: Bar, Comidaza

O´Toxo

sábado, abril 4

Hace unas semanas la página Metropoli de la web de el periódico El Mundo sacaba un articulillo acerca de locales donde comer a base de cañas; esto es, a base de las tapas que te ponen gratuitamente al pedir una cerveza.
Tras llegar a nuestras manos dicha información, decidimos, en pos de nuestro afán investigador, acercarnos a aquellos locales en los que no nos habían visto aún beber como cosacos (aunque lo cierto es que la mayoría nos resultaba cuanto menos familiares, y al menos en la mitad de ellos ya nos habíamos “cogorciado” alguna que otra vez).

Y éste del que ahora hablaremos no es una excepción, aunque sólo en un tercio. Uno de nosotros ya había dejado su particular huella en él, pero en circunstancias muy diferentes a aquellas en las que nos presentamos el par de veces que nos hemos acercado desde entonces.
La localización de este bar no es excesivamente buena para salir de cañas. Se encuentra a una “ligéramente incómoda distancia andando cuando se tiene hambre” desde Legazpi, y cerca suya apenas hay nada destacable. Así que si uno se acerca allí, ya puede aprovechar y tirarse su buen tiempo vaciando vasos en este gallego.

Las cañas, las dobles cañas, los tercios... pues todo está a un precio normal. Vamos, que cuando hemos ido no es este punto el que nos ha llamado la atención. Tanto es así que... no tengo la menor idea de cuánto cuesta cada cosa, salvo las cañas, que son a 1.20 (gracias Metropoli...). Creo que la última vez nos pedimos 3 cañas y 9 dobles y nos cobraron unos 21 o 22 euros, pero no estoy muy seguro. Pero vaya, que lo dicho, ni barato ni caro, se adecúa a los parámetros estándar de la región.

Aunque... el artículo al que he hecho mención hablaba de otra cosa... ¡ah sí!, ¡comer a base de tapas!

Nos han servido una amplia gama de racioncillas cuando hemos ido. Desde unos hermosos y suculéntamente grasientos choricillos hasta un platito con 2 langostinos por cabeza pasando por buenos platos de patatas con carne u otros menos agradecidos de boquerones a la vinagreta con aceitunas. Lástima que en nuestras incursiones no hayan tenido el detalle de soltarnos un pedazo de la aparentemente cojonuda empanada que preparan (aunque n.S., que es el que ya conocía el sitio, dice que no es para tanto... pero tenía buena pinta). En ningún caso hemos pedido ninguna ración que debiérase luego ser abonada, y hemos salido “estomacalmente” satisfechos en nuestras dos visitas.
Así que... bueno, el sitio está bien. Suele acabar llenándose y, al ser ligeramente angosto, se hace difícil acomodar el trasero, e incluso poder estar tranquilo. Pero se bebe y come bien por poco dinero, y el género parece ser más que decente. Vamos, que es un buen local, lástima que esté a tomar por culo de todo...

Ahí, en medio de la nada el pobre...

C/ Bronce nº 35

Publicado por Dain en 0:04 2 comentarios  

Etiquetas: Bar, Comidaza

La Ría de Cedeira

jueves, enero 15

A colación del anterior artículo, he de decir que los aquí escribientes tenemos una marcada tendencia al nomadismo nocturno madrileño. Desde el comienzo de nuestras andaduras juergueriles y bastárdicas, es poco frecuente que, una vez nos citamos en algún lugar a alguna hora en concreto para comenzar con el despelote mental, sepamos exáctamente hacia donde dirigir nuestros cuerpos y almas. Alguno dirá que al infierno, pero eso es en esencia. Este hecho es, por una parte, una buena manera para, por ejemplo, descubrir nuevos sitios sobre los que escribir en un blog; por otra, nos ha llevado a situaciones en las que nuestro tiempo y paciencia se han perdido y desgastado respectivamente.

Pero, de tanto en tanto, que, lastimosamente, suele ser un período que comprende mayor tiempo del que a uno le gustaría, uno en sus venires y devenires por Madrid tiene la divina suerte de encontrar un nuevo lugar en que pensar que va a poder establecerse, al menos durante un tiempo, hasta que los precios suban y los servicios bajen en calidad.

La Ría de la Cedeira es un poco destacable en apariencia gallego situado entre Palos de la Frontera y Delicias. Cientos de veces habré pasado cerca de sus acogedores brazos, y nunca me había llamado la atención lo más mínimo (de hecho, generalmente nunca me había fijado en sitios gallegos por la creencia implícita de que lo más normal es que fueran de precio medio-alto, pero últimamente estoy descubriendo que es probable que estuviese equivocado). Lo que ocurre es que por circunstancias personales durante los últimos meses he regentado, no con excesiva frecuencia eso sí, una biblioteca cercana a este paraje cervecero, y que en esta biblioteca, tenía algún que otro compañero/a de fatigas, y que uno de esos compañeros de fatigas tenía la llave con la que poder vislumbrar la verdadera valía de este local.
Porque, vaya, estudiar no sé, pero beber cerveza se hace cuando se puede.

Aparentemente, un bareto más de Madrid

Aquí se viene a tomar cañas, y punto. Ni tercios, ni minis, ni jarras ni macetas, ni bidones, ni su santa madre. Que, bueno, lo que entienden aquí por caña es un vaso de tubo de cerveza. Sí, de esos en los que un conocido actor porno español no puede meter su instrumento de trabajo (segunda referencia que hago a él en este blog, por cierto; empiezo a preocuparme). Cada caña 1.30 céntimos. Cada caña, acompañada en su primera vez por dos "raciones de tapa" para cada comensal y en las sucesivas por una, también para cada ser de la mesa. De hecho, en ocasiones no es ni necesario que para recibir comida tenga uno mismo que volver a pedir otra caña; si tu compañero de fatigas termina antes, te muestra su desprecio por ello, y pide otra, es probable que con su ración de veneno líquido puedas llevarte algo más a la boca (con el consiguiente pago en dignidad).

La cerveza es Amstel. Ni apetitiva ni aversiva.
Lo que te pueden poner de rancho va desde pinchos cutrillos de fiambre (salchichón, chorizo, bacón... esas mierdecillas), a fritos cutrillos del estilo croqueta-empanadilla (de la sección de congelados que de toda la vida la madre de uno sólo le ponía cuando por cualquier motivo no le daba tiempo a hacerlas caseras; afortunadamente eran mínimas esas ocasiones), pasando por raciones de frutos secos, langostinos, mejillones y algún que otro marisco más, hasta, si uno tiene suerte, algún plato de patatas fritas (no de las industriales, de la de freidora) con albóndigacas (de las de lata mala, que tienen más grasas que hidratos y proteínas juntos), chistorraca, morcillaca, picadillaco o similaracos.
Es obvio que destaca más la cantidad que la calidad, pero se agradece. Vamos, hablando de manera relajada, que acabas como una puta bola.
De entre los extras a las simples cañas, mencionar el que por 4 de estos vasos del averno se pueda acceder a una especie de oferta realmente innecesaria salvo para aquel que hace de la gula un arte: una bandeja de considerable tamaño de patatas acompañadas de una de las múltiples opciones que ofrece la carta. Bebida y comida juntas 9 euros. Digo lo de innecesario porque sólo con lo de las cañas uno se alimenta de sobra.

Y que no nos paguen por hacer estos esfuerzos...

Destacar también a la camarera del local. Lo cierto es que es muy maja, incluso cariñosa, pero también lo es que tiene una excesiva tendencia a la invasión del espacio personal. Vamos, que como te descuides te pone la mano en el hombro, lo cual no a todo el mundo agrada. A mí no, desde luego.

C/ Vizcaya nº8. Como referencia espacial, tomando como base la calle Delicias, se encuentra en la perpendicular situada enfrente del sex-shop que andará por el número 80-90. Por sus luces de neón lo encontraréis.

Lo dicho antes, ¡es que no llama nada la atención!

Nota: cierra los sábados.

Publicado por Dain en 16:26 8 comentarios  

Etiquetas: Bar, Comidaza

Pequeño Flandes

domingo, diciembre 21

Por la zona podría llamarse "pequeño Cochabamba", pero su surtido cervecero es más que digno para la zona. "El pequeño Flandes" debe su nombre a lo pintoresco del dueño y a que da lo que promete: cervezas buenas sin tener que ir al centro.

En nuestra bienamada capital es muy frecuente que la calidad de los sitios venga determinada por su situación geográfica. O lo que creemos que es calidad. Un giri nunca bajaría más al sur de Embajadores y mucho menos buscando sangría mala y cara. De la misma manera, a mis queridos co-bloggers y yo nunca se nos hubiese pasado por la cabeza no subir del castizo Portillo buscando algo más que cerveza masiva y de mala calidad.

Cuál fue nuestra sorpresa cuando un día vagando por la calle Cáceres descubrimos este sitio tan pintoresco. Resulta que hay vida más allá del centro o de Argüelles. Y si uno quiere pasar un rato tranquilo degustando buena cerveza y conversación, encuentra algo más que tascas de viejos que juegan al dominó, en el barrio de Arganzuela.

Si habéis leido algo sobre La cervería Europa pensad que este lugar es su hermano pequeño. No tiene tantas variedades de cerveza, ni te ponen tapas buenas ni está tan céntrico. Los precios son más o menos los mismos y ofrece un plan resultón si estás por la zona. La decoración del lugar está algo recargada (hace honor a algunas zonas de Flandes) y las tapas, como dije, no son gran cosa. Pero al loro con las ofertas porque pueden dejarte un buen sabor de bolsillo, además de de boca.

Conclusión: en el país de los ciegos, el tuerto es el rey, y este sitio tiene un ojo y otro medio, de cristal. A mi personalmente me gusta bastante pese a que a ciertas horas siempre está lleno. Está al final de la c/Cáceres, llegando al Pº de Sta María de la Cabeza. Es un lugar pequeño y acogedor donde pasar una buena tarde o usarse como lanzadera para planes más gañanescos ya en el centro. Si la economía lo permite. Lo dicho, no dejéis de ir.

Publicado por Jose Rodríguez en 16:48 1 comentarios  

Etiquetas: Bar, Cerveza

La Taberna de la Brújula

viernes, septiembre 19

Éste es el nombre que tiene actualmente un archiconocido bar en Fuenlabrada, el anterior Taberna del Picalagartos. Hay que decir que con el nombre no cambió lo excepcional del local: la cantidad de las tapas, su calidad precio y la novedad: se dan por consumición, no por ronda. El cliente además puede elegir entre varios aperitivos, entre eso y el precio, bastante barato, es un buen lugar donde ir a tomar algunas cervezas y salir cenado, comido o lo que se tercie.

El lugar no destaca demasiado, sería como cualquier bar del sur de la zona si no fuese por su clientela, al estar al lado de la zona universitaria y en el cruce entre una zona de institutos y de compras, hace que la Brújula esté a rebosar en más de una ocasión y con gente generalmente joven. En verano se dejan ver las familias en la terraza y en invierno las parejas veinteañeras que hacen tiempo antes de cualquier otro plan.

En cuanto a los aperitivos. La tapa estrella es la hamburguesa, por poco más de un euro te llevas un trozo de carne en pan, con lechuga, con mejor sabor que las de cualquier Burguer King o McDonalds. Invitan a repetir y enganchan clientes con mucha facilidad: quién las prueba, vuelve. Por lo demás: variedad: calamares, bravas, pincho de sepia, morunos, nuggets...

Lo malo del local: es muy pequeño, lo que hace que en invierno siempre esté lleno. Las mesas están apretadas entre sí y el espacio es reducido, lo cuál hizo que los dueños “eligiesen” el autoservicio, vamos, tú tienes que pedir en barra y llevar las cosas a la mesas. En cuanto a las tapas; la hamburguesa es la que destaca por encima de los demás, y a mucha distancia ciertamente, ya que las cantidades de otras raciones como patatas bravas, ali-oli, calamares y similares, deja bastante que desear.

Para acabar, se dice que recientemente uno de sus camareros tuvo un mal viaje con setas alucinógenas y creyendo que podía volar, se lanzó por la ventana. Pero si vosotros queréis dejar volar vuestro paladar sin que la cartera os haga de lastre, acercaos a la Taberna de la Brújula.

Publicado por Jose Rodríguez en 11:53 0 comentarios  

Etiquetas: Bar, Comidaza

Cerveceria L´Europe

lunes, agosto 11

Rincón cuasi-infinito de néctares de dioses, proveedor de viandas a cascoporro, escenario de múltiples cogorzas multitudinales, paraje de encuentro entre unos y otros. Es la cervecería L´Europe, local de extensa gama de cervezas y abundantes platos de comida, supongo que, alemana.

Siendo viernes, sábado o domingo por la tarde noche, lo primero que verá el visitante de este local al introducir sus gaznates en él será un porrón de gente. O se reserva con antelación por teléfono o será prácticamente imposible que uno pueda sentarse de buenas a primeras. Y no es que el sitio peque de enano (cuenta con un primer alargado pasillo en que recibir los pedidos de menor abundancia alimenticia y un adosado al fondo en el que se concentran los clientes de mayor gula; si bien la función de comer kilos de cerdo no es exclusiva en absoluto de este último rincón). Este pequeño problema se solventa yendo otro cualquier otro día de la semana, habiendo incluso ofertas (que comentaré más adelante) si uno va de lunes a miércoles.
La decoración podría catalogarse como “nórdico-rural” (permítaseme la licencia), esto es, madera, piedra y oscuridad. En los momentos de máximo bullicio sí que pueden echarse en falta un par de ventanas a través de las cuales poder respirar aire fresco, pero esto no es más que una pega menor.

Yendo a lo que nos interesa, esto es, el bebercio, tenemos que esta cervecería en su carta cuenta con la nada desdeñable cifra de 80 cervezas, provenientes de diferentes países y que, a base de ensayo y error, harán que cada persona que acuda a este acogedor antro vaya conformando una selección personal que beber y recomendar a los neófitos en estas lides. Dejo el link de la cervecería (hay que darle a “La Carta”), para que quien lea esto pueda ir con las ideas claras:

http://www.cerveceriaeuropa.com/

Tenemos pues cervezas de barril y de botella, siendo la oferta de las de barril generosa en número y discreta en calidad (salvo antes las Grimbergen y ahora las Leffe no merecen demasiado la pena, pero salen bastante más baratas que las de botella, así que la elección depende ya del bolsillo de cada uno), y la oferta de las de botella amplísima, pudiendo encontrar todo tipo de estilos; la pega es que a la hora de elegir vas un poco a ciegas si no las conoces de antes, pero siempre queda la opción de preguntar a los camareros, que atienden de manera muy amable en todo momento.
Como punto muy positivo está el que cada botella de cerveza es presentada con su correspondiente vaso, destacando quizá de entre todos el de la cerveza Kwak, en forma de reloj de arena.

Respecto a lo que llevarse a la boca, lo primero a comentar será que, simplemente pidiendo cerveza, uno tiene barra libre de patatas, palomitas, frutos secos y demás productos hipercalóricos e hipergrasos. Con cada ronda te acercan tres pequeños cuencos, cada uno con un tipo de aperitivo, que, al observar el camarero que se está acabando aunque sigas con la misma cerveza, te serán cambiados por otros tres nuevecitos. Eso, aunque lo que te pongan sea una mierdecilla, está de puta madre.
Luego ya lo que es la carta de comida en sí, pues lo cierto es que es bastante cara. Uno no entra con ganas de dejarse 15 euros en una ración de codillo, al menos si entra sólo a tomar unas cervecitas. De entre lo más económico está la bandeja de patatas y aros de cebolla, que tampoco merece la pena (aunque buena está).
Así que para comer algo aquí (que no sean los aperitivos de marras) es mejor intentar aprovechar las ofertas semanales que anuncian en la entrada (que tampoco suponen una excesiva rebaja), las ofertas a las que he hecho alusión antes, que consisten en que, presentando un ticket anterior a tu visita actual te ponen dos platos de comida (ej: costillas y codillo) por el precio de uno (que entonces sí merece la pena, pero sólo es válido para los lunes, martes y miércoles), las ofertas que se pueden descargar a través de la web, que habrán de imprimirse y presentarse allí con ellas (la de ahora: 4 cervezas, pechuguitas de pollo y patatas por 20 euros), y, por último, el especial de la casa. De todos modos, casi siempre que vamos acabamos sobreviviendo a base de kikos y panchitos...

El especial de la casa es una burrada. Así de simple. No es para estomagos delicados, no es para ir en plan “bueno, a ver qué pasa”. O uno entra concienciado de que va a rellenar sus tripas de manera insana o no se va a disfrutar en su máximo esplendor de esta bacanal gástrica. La broma consiste en, por 25 euros (20 euros si reservas a través de la web de Atrapalo), poder comer y beber todo lo que puedas. Hay ciertas restricciones, claro. Es beber todo lo que puedas estando reducida la oferta a las cervezas barril, y es comer todo lo que puedas siendo seis los platos de comida que te van a servir, más otro de postre, más un chupito. Pero puedo asegurar de primera mano que es más que de sobra para el tiempo que te dan. Las siguientes fotos son de los platos que fuimos comiendo:


Costillas:__________________Codillo:



Hamburguesas (apenas se ven):


Chuletas de Sajonia:________________________Postre (acabado) y chupitos:

Bueno, y falta el plato de salchichas, que es del mismo estilo que el resto (generoso).

Cada persona paga 25 euros, y ésto que te ponen corresponde a la ración de tres personas (aunque me da que si lo piden dos o cuatro te van a poner lo mismo, y si lo piden cinco ya te pondrán el doble, aunque no descarto que ya con cuatro te ofrezcan dos platos de cada).
Nacho (n.S., que llevaba antes de entrar entre dos y tres litros de cerveza ya en su cuerpecillo) y yo, al segundo plato decidimos que, para poder seguir “disfrutando” tendríamos que hacer uso de un vil truco, que no fue otro que vomitar en el baño, eso sí, con total naturalidad (al salir los dos del servicio estaban esperando un par de muchachos para entrar, que supongo fliparían un poco al oír a dos hombres en el baño haciendo ruidos extraños). Así que, cuidado con el especial, que no es una tontería. A nosotros, cuando nos veían que ya nos habíamos comido la carne (y no el acompañamiento de verduras, patatas y demás), ya nos cambiaban el plato. Todo un gesto, porque no nos hubiera dado tiempo a probar todo.
Un consejo, no toquéis el pan.

Concluyendo, diré que es un local muy recomendable para ir a tomar unas cuantas cervecillas, sin acabar demasiado ebrio. También merece la pena saltarse la dieta un día y hacer el burraco con el especial. Como contra tiene el precio, que la cerveza más barata en relación cantidad/precio es la Franziskaner, son 4.10 y son 50 cl. Pero vamos, que, en general, de puta madre, lo descubrí gracias a un foro hace tres años y es uno de los pocos sitios que tenemos como fijos.

Y otra cosa, ¡NO TIENEN LA PUTA MAHOU!!, MUAHUAHUAHUAHUAHUA...


P.D.: C/ Cardenal Cisneros 19, no muy lejos del metro de Bilbao.

Publicado por Dain en 22:20 3 comentarios  

Etiquetas: Bar, Cerveza

El Rey de las Tortillas

miércoles, julio 23

Los dioses del Olimpo siempre, o casi siempre , fueron doce. El "núcleo duro", por asi decir: Zeus, Artemisa, Hermes, Hera, Poseidón....hasta sumar diez deidades diferentes que tuvieron un posición privilegiada para hacer y deshacer, pencar y despencar a los mortales. A ellos se les sumaron, según la época, Hades, Hefesto o Dionisio.

El lugar del que voy a hablaros hoy es a los antros inmundos, al menos, lo que Poseidón al panteón griego: no es el mejor, ni el principal, ni acudir a él es impepinable pero, por recuerdos y cogorzas allí cogidas, se equipara al Padre de Todos los Dioses y se acerca a él en importancia. Hablo de EL Rey de las Tortillas.



Poseidón era hermano de Zeus, y cuando ambos se repartieron el mundo, el colega de los mares se quedó con eso mismo. Al Rey debemos reconocerle el control de los mares...de cerveza, o de calimocho, para paladares menos burdos y gustos más refinados. Y es que el sitio, en cuanto a bebida, da eso: mares y riadas de alcoholazo de la peor calidad, pero cuya oferta es mejorada por la cantidad del mismo. No es que sea jauja los metros cúbicos que se pueden pedir de las pérfidas bebidas, el precio no lo permite, pero sí sus raciones: por 3 euros una de patatas mixtas, esto es, alioli y brava, que resucitan a Lázaro a la vez que matan nuestra flora intestinal. Y es que la comida, por cantidad, no está mal, es indigesta eso sí, pero se agradece cuando tienes ante ti a un coloso de 3 litros de cerveza.



He visto a hombretones sudar y acabar vomitando tras encara la ingesta de uno de estos enormes tubos de licor, sin las preciadas patatas. Éstas son, pues, a los metros de alcohol que allì se sirven, lo que el limón y la sal al tequila: te lo puedes beber sólo, pero mejor si lo acompañas con estas dos cosas. y aquí lo bueno: a cada metro, una ración de estas patatas, gratis.

Esto es lo más destacado del Rey: sus metros y sus patatas, pero la versatilidad de comida y bebida que ofrece, a precios razonables, le hacen ser uno de los mejores cuchitriles para acabar desparramando un poco. A las mencioandas patatas se le unen las tortillas. Quien haya visto "Abierto hasta el amanececer" recuerda la lista de manjares femeninos que ofrecía el puerta del local ("coños mordedores, coños amarillos, negros..."); la oferta del omelette patrio es similar: las tortillas son de huevina, patata y...atún, chorizo, morcilla, jamón...y de varias cosas que se pueden imaginar fácilmente. El precio es razonable, unos 4 euros por una torta de patata, huevo y algo más, a compartir entre varios, no es ninguna locura. Ah, también las hay con salsas, no olvidéis probar la llamada "salsa tropical", nadie sabe qué es. Adivinadlo.

La oferta de bebida, bueno, es variadilla, yo sólo tomé una vez un mini ya que de haberlo hecho más veces dudaría de mi virilidad, pero éstos valen unos 3 euros, algo más y, bueno, salen más caros que los metros de cerveza, de 15, pero con unos 3 litros. Las cañas, tubos, tercios...tienen precio razonable, parecidos a otros bares de la zona. Los bocatas y raciones de algo que no sean patatas son como el Atlántico hace 2500 años: conocemos las tranquilas y cerveciles aguas de nuestras costas mediterráneas, para qué ir más allá. El Dios Poseidón-Rey nos protege y ayuda con sus metros, para qué le ibamos a enfadar...

En fin, si quieres ir de desparrame por Argüelles y te apetece empezar comiendo algo, EL Rey de las Tortillas, en Andrés Mellado 16, es uno de los mejores sitios donde puedes ir. Ánimo y allí nos vemos.




Publicado por Jose Rodríguez en 11:33 3 comentarios  

Etiquetas: Bar, Cerveza, Comidaza

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